ASÍ FUI YO

RARA AVIS - Crónica de la evolución de la demencia de un ente que no quiere reconocerse como ser humano, ya que su misantropía y sentimiento de ser ajena a ellos la supera. ¿Quién saldrá victoriosa de esta tortuosa disputa por el control de la vida de la pobre joven? ¿La hipócrita que el mundo se merece o la sincera? ¿La tonta sacrificada o la harta solitaria? ¡Pasen y vean! Son bienvenidos... enjoy the damned show

II
Crónica de mi eterna espera al despertar, de la vida de Lara, una humana en un gran momento de transición, que dice odiar a la humanidad pero se ve fascinada por cada aspecto de ellos: el cuerpo, la mente, el alma... la locura, la sexualidad, la inocencia, los límites...
Huida garantizada.

martes, 8 de septiembre de 2009

prioridades


Qué mal.


Qué mal preferir una paz aparente que acarree una angustia permanente,




a una felicidad inconstante y real a costas de una guerra importante y letal.-







círculo vicioso


El mal descanso-sueño/dormir mal definitivamente deja sus consecuencias:

-Vivir todo el día con un sueño atroz: los párpados se cierran, los ojos están irritados...

-Necesitar azúcar -y volverse dependiente a ellas- en cualquier momento del día, en todos los momentos del día...

-Problemas digestivos a causa de esa alimentación

-Siestas de entre diez y sesenta minutos que te hacen llegar tarde y con los ojos más cansados que antes a cualquier lugar -sea obligación, sea una salida con alguien-, o, lo que es peor, perder la clase/sesión/salida

-Necesitar café y volverse totalmente adicto a éste en cualquiera de sus variantes

-Padecer gula e inclinación a cualquier tipo de exceso con tal de estimular los sentidos y así comprobar si todavía se siente

-No tener la capacidad para resolver problemas matemáticos

-No tener la imaginación, excepto para delirios sumamente inútiles que acrecentan la estupidez diaria

-El cese del pensamiento: las sinapsis disminuyen, se hacen más lentas...

-Cierta incapacidad de sentir

-Cierta incapacidad de filtrar sentimientos con los pensamientos

-Agravamiento de la torpeza ya existente

-Lesiones en los párpados

-Sequedad de la piel

-Llegar tarde a todos lados, principalmente si tenés alguna obligación a la mañana

-Discutir con todo el mundo

-Aburrirte y aburrir al resto

En síntesis, el mal descanso acarrea la transformación de tu ser pleno o en camino a la plenitud, en un ente auténticamente autómata, que ya no disfruta y pierde la conciencia de todo, pierde su imaginación, sus sentimientos y sus pensamientos...

UNcomfortably Numb.


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viernes, 4 de septiembre de 2009

zig-zag, zig-zag, zig-zag _ falso zig-zag, escalera perfecta (false zig-zag, perfect stairway)


Cuéntase la historia de una muchacha muy ociosa y obsesionada con la estupidez y la geometría. Ah, también se expresaba mal. Este especimen, en una de sus charlas nocturnas con su madre, le comentó algo que supuestamente era un hallazgo: que desde la calle en la que vivía a la calle de su colegio existía la misma cantidad de cuadras que desde la primera que la corta (desde su casa) hasta la más próxima de las calles que bordean a su colegio -que, a su vez, corta a la calle de su colegio, siendo perpendicular-. Este planteo, expresado más abstractamente, es de la siguiente forma:

"El segmento C es paralelo al segmento F. El segmento T es también paralelo al segmento P. Entre C y F existe la misma distancia que entre T y P. P es perpendicular a C, por tanto también es perpendicular a F; y T cumple la misma condición con respecto a ambas por ser paralela a P. El segmento que se encuentra al Oeste de T es E, y al Este de P se encuentra R. Entre E y T, existe un punto casi equidistante, el cual es D, que afecta a F; y entre P y R hay un punto casi equidistante que afecta a C, el cual es S."

Y la muchacha, que había dicho esto con un léxico sumamente cotidiano, como narré anteriormente, continuó: "Entonces, al hacer zig-zag, no me sobra ninguna cuadra". El efecto superaba a la causa: su semblante denotaba un asombro que de ningún modo práctico y útil con el que se analizaran sus enunciados podría haber surgido de éstos.

Su madre no comprendía absolutamente nada. Principalmente, la expresión de la muchacha. Replicó:

- Boluda, ¿cómo no va a haber la misma distancia? Obviamente, ¡hagas el camino que hagas para llegar al colegio vas a hacer la misma cantidad de cuadras! A menos que tengas alguna diagonal, no sé...

La muchacha no comprendía la incomprensión de su madre. Intentó explicarle nuevamente, esta vez dando un ejemplo, que ya expreso traducido al abstracto:

-Por ejemplo, si tuviera que ir a un punto K del segmento P, comprendido entre el segmento U (paralelo inmediato Oeste de F), y F, no podría hacer un zig-zag sin que me sobren cuadras... porque entre el segmento P y el segmento T se encuentran los segmentos A (Este inmediato de T), L (Este inmediato de T) y J (este inmediato de L). No existe la misma cantidad de cuadras entre la primera y la última que tengo que cruzar "verticalmente" (T y P, respectivamente) y U y F (sólo debo cruzar F).

La madre ya estaba exasperada. En medio de un ataque de risa, con la cual probablemente expresaba lo patética que sonaba su hija, llamó al padre, quien al escuchar los mismos planteos, dijo graciosamente:

-¡Pero, es lo mismo! Digo, a menos que camines una cuadra para atrás, des una vuelta manzana, o atravieses los edificios haciendo una diagonal...

La piel del rostro de la muchacha ya había adquirido un notable tinte rosado, fruto de los nervios y la impotencia causada por el hecho de que ninguno de los dos la entendía. Se lo repitió varias veces a ambos, hasta que su padre, con una gran dosis de imaginación, le comunicó de una manera mucho más clara lo que ella estaba queriendo decir.

"Claro, vos decís que no caminás más de una cuadra por calle, al hacer zig-zag hasta llegar al colegio, ¿no?"

¡Por fin! La muchacha se sintió reconfortada. No estaba loca -o al menos no tanto-, ahora tenía la certeza de que simplemente se había expresado mal. La madre, tras escuchar al padre, comprendió, y la hija se retiró con una sensación de alivio. Afortunadamente las preocupaciones del día se habían disipado de su mente para dar paso a algo tan estúpido como el planteo que recién acababa de hacer. Le entusiasmaba la idea de que finalmente ellos lo habían comprendido.

La frustración que antes había sentido tenía su origen en la casi cotidiana exposición de teorías suyas acerca de resolución de problemas, o simplemente preguntas, que no solían ser entendidas por la mayoría de sus compañeros y suscitaban permanentes "¿Eh?", "¿Ah?", "No te compliques tanto", y no precisamente por incapacidad mental de éstos si no por la tosca habilidad para expresarlas de la muchacha. Esas interpretaciones rebuscadas le habían acarreado en numerosas ocasiones no sólo errores en ejercicios y evaluaciones, si no en la vida misma. Y eso era lo que más le molestaba... por lo que decidió poner en marcha un experimento y un paralelo proceso de perfeccionamiento gramatical, semántico y sintáctico.

Decidió hacerle este planteo al ser que ella creía que tenía la mente más similar a la suya, para saber qué interpretaba. El muchacho interpretó lo mismo que sus padres, hasta que finalmente comprendió, y le dijo:

"No te expresás mal. El tema es que, tanto tus viejos como yo, le buscamos la vuelta útil, y ... no tiene"

Efectivamente. Ella repuso que no tenía ninguna cuestión práctica. Caminaba de esta manera para que el trayecto no se le hiciera tan pesado, tan monótono. Aun así, el hecho de doblar en cada esquina, llegando así a su colegio sin tener que caminar más de una cuadra por la misma calle, suponía una cierta monotonía: la de repetir un patrón.

Solía hacerlo cuando salía muy tarde de su casa, ya que, al ser más ameno, no le preocupaba tanto el tiempo en el que recorría estas distancias.

Le aquejó la frustración de que la mente más parecida a la suya que había conocido jamás, no la hubiera comprendido ni bien expuso ese planteo retorcido. Quería ver si alguien era capaz de interpretarlo desde el punto "no a la monotonía", por lo cual repitió la experiencia con su compañera de banco y amiga, nada más y nada menos que durante la clase de Matemática, en la cual practicaban ejercicios de trigonometría, y con un amigo. A su mejor amiga se lo explicó con numerosos ejemplos, incluso con el del trayecto a su propia casa -la casa de su amiga era el punto casi equidistante de este "zig-zag" entre la casa de la muchacha y el colegio-, pero lo comprendió finalmente cuando le dijo la sencilla y adecuada frase "Doblo en cada esquina, y no camino más de una cuadra por la misma calle". M, su amiga, estalló en risas por lo absurdo del planteo que había recibido, del que había sido una inusual víctima. La muchacha no había tenido demasiadas esperanzas de que su amiga le entendiera su planteo desde ese punto, sin embargo, intuía que la iba a acompañar en el delirio cuando lo comprendiese. Luego intentó explicárselo a su amigo, que tenía escasa paciencia y al cabo de unos minutos perdió los estribos mientras la muchacha dibujaba en el pizarrón, y empezó a hablar de metros cuando no era necesario. Y se sumaron más a la escucha, pero ella no quería compartir esa inútil experiencia con muchos.

Y tan sólo un absurdo planteo desembocó en una sucesión de delirios que aún hoy persiste (como haber vuelto del colegio haciendo "zig-zag" con su amiga por las calles y girar intentando hacer ángulos de 90° en cada esquina, y dictaminar que caminar dos cuadras por la misma calle constituye un sacrilegio) , y dio lugar a este absurdo relato, cuyas intenciones al estar siendo escrito son absurdas y grotescas.-


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Sólo tengo algo para decirme, y es: ¡NERD!


Ahhh... dedicada a todos aquellos que aparecen en el relato, aunque sé que varios no lo leerán, y a Borges... y a la profesora de Matemática que aparece indirectamente.


Fantasías


Fantasías delirantes, avergonzantes, y, lo mejor, compartidas.







Algunas también son aisladas.



Sé que este mensaje posee doble sentido, o así puede ser visto. Ésa es en parte la gracia, y, les aseguro (?) que depende del punto de vista en que lo vean... me estoy refiriendo al peor de los sentidos, al más absurdo.-


Contra la corriente


Personajes:

Profesor (Sistema de Información Contable)

Alumna

Alumna M (compañera de banco y amiga de Alumna)

(Aula con aproximadamente unos quince adolescentes en las cercanías de la mitad de sus segundas décadas de vida, día 4 de Septiembre de 2009. Charla general del curso con el profesor que se conoce todo el barrio y te ve en cualquier lado -un Big Brother inconsciente y con nombre y apellido sabido por el pueblo-, sobre las relaciones amorosas y de atracción sexual en la segunda y tercera década de vida)

Profesor: (Con convicción) - Porque claro, a esa edad, salen con el chico porque les gusta, con la chica porque les gusta... ¡y qué van a hablar!

Alumna (levanta la mano tímidamente)
El Profesor le da la palabra

Alumna: (Con voz demasiado fuerte) -Pero, profesor, ¡yo me aburriría terriblemente si saliera con alguien con quien no se puede mantener una conversación! Me aburro sin hablar...

Profesor: -Y sí, está bien, pero por eso vas a tener problemas. Vas a ver, que en un futuro vas a tener a muchos en contra, te van a decir que estás equivocada, todo porque vas en contra de la corriente, porque estás sosteniendo tus valores.

Alumna M: (Irónica) -Ah, no, no, ¿vos contra la corriente? ¿Cuándo?


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...(8) siempre seguí la misma dirección, la difícil, la que usa el salmón (8)...


...(8) huyo de la multitud y no me electrocuto en la corriente (8) ...




No siempre huyo de la multitud, me puedo electrocutar en la corriente. Y a veces sigo la dirección fácil, simplemente porque da la infame casualidad de que surge de mí hacerlo; en ocasiones, por cobardía.

Pero bueno, la charla ameritaba un comentario sobre ella. Yo: ni lo suficientemente friki para los frikis, ni lo suficiente normal para los normales.


Bueno, no es grave.


domingo, 16 de agosto de 2009

Dazed and Confused -para variar-


Mi cuerpo era presa de un calor agobiante, mientras mi alma se retorcía en las gélidas llamas del hielo.
No sé qué quise expresar con esta metáfora, o sí. Estos últimos días, en la Provincia de Buenos Aires, en Argentina, hemos estado viviendo un clima intermitente, del cual mi cuerpo ha sido víctima, y puedo asemejar con aquél en que ha estado sumido mi espíritu. De las llamas de la pasión al hielo de la indiferencia, en sólo unos pocos instantes. Instantes particularmente imprecisos, no sé si segundos, no sé si minutos: por eso empleé ese término. De todos modos, no creo demasiado en la existencia del tiempo...
Supongo que alguna vez en sus vidas sintieron que ya no había ni palabra, ni gesto, ni abrazo que los reconfortara. ¿Acaso alguna mirada? Verdaderamente no lo sé. ¿Lo saben ustedes? Es cuando uno se da cuenta de que ya no existen falsas soluciones, de que se debe recurrir a la solución raíz. Los caminos se bifurcan.
"Hoy" sí estoy solitaria. "Hoy" sí me invade un anhelo tremendo de irme, de caminar por las orillas del mar, de bailar bajo la lluvia, de mirar el amanecer, de ver la nieve caer, de refugiarme entre las sierras, en los paisajes más recónditos del mundo. "Hoy" sí tengo ganas de rendirme, de abandonar todo, de actuar como si mi vida pudiera ser pausada como la actividad de la computadora, de dejarla hibernando. No quiero morir, no. En absoluto. Simplemente necesito alejarme de todo. Pero no hay nada tan utópico como eso. Mis afectos no son responsables de mi estado. Que todos mis "yo" interiores estén en constante discrepancia, que analice demasiado lo que me rodea, que sea tan escéptica, que le eleve una loa a la duda... no, no es su culpa.

Pero qué hermoso sería si tuviera el control de esa supuesta dimensión existente llamada Tiempo, de la cual he mencionado mi desconfianza renglones arriba. Cómo crece en mí el ferviente deseo de pausarlo, de congelar todo en este instante y pasearme por delante de las caras de mis afectos, de sus cuerpos. Qué hermoso sería mirarlos a los ojos, leer sus intenciones. Qué hermoso sería convertirme en un ente extracorpóreo y ver toda mi vida, para finalmente volver a mí... pero, oh Lara, descuida: es imposible.

Y mientras mi mirada se pierde, conjuntamente con mi alma, intento refugiarme. El Arte siempre está ahí para cobijarme entre sus brazos: las ganas de leer, de escribir, de dibujar, de pintar, renacen en mí... me brindo a un mundo de lápices de colores, de teclados, de cafés, de hojas en blanco, de hojas escritas, de chocolates y nueces...

Algunos seres desconocen completamente su camino a "la felicidad". Yo particularmente veo la existencia de numerosos caminos, veo mis futuros alternativos y no me inclino por ninguno.

Quiero dejar de ser sólo un espectro, quiero dejar de sentir a este cuerpo como una prisión. Quiero reconciliarme con la extraterrestre que habita en mí, quiero acordar algo con la humana, y liberar a la mujer. No quiero dejar de soñar, mas quiero cumplir algún sueño. Quiero estar conforme con lo que implica mi reflejo en el espejo, con lo que éste me devuelve... no, conforme no. Conforme es una horrible palabra. Quiero decir: quiero estar más cómoda con ello. Quiero dejar de sentirme aburrida y por ello sentir que aburro a los demás.

Quiero llorar de una vez por todas, y cobijarme en brazos físicos.
Quiero sonreír de una vez por todas, y dejarme de estupideces.

Quiero discernir mis emociones.

Quiero vivir.


Quiero irme a la mierda.







lunes, 27 de julio de 2009

La triste y excitante realidad


Buenos días. Últimamente me cuesta escribir. Mis expresiones artísticas siempre fueron aisladas y escasas. Escribir me clarifica la mente, escribir me encanta. He sido presa de numerosas emociones, o ellas fueron presas de mí. Me pregunto si acaso existen las acciones desinteresadas. No sólo en nuestras vidas interpersonales, si no en lo cósmico. El equilibrio se da en todas partes: que las cargas positivas y negativas, que la Teoría del Octeto, que la...
Basta. Yo no tengo equilibrio. Y, ¿lo estaré buscando, o me resisto a él?
Algunos quieren que nada los detenga, otros queremos que nada nos apure.
No soy realmente solitaria. Mi necesidad de soledad pasa por la necesidad de resolver cuestiones de mis relaciones.
¿Qué pasa cuando se junta un ser acostumbrado a que nada lo detenga, con otro acostumbrado a que nada lo apure?


Pero a mí todos y todo me apuran.
¿Necesitaré acaso más tiempo realmente?
¿O soy lenta?


Me inclino por esta última. Al fin y al cabo, demoro todo y me quedo sin nada.-